App de escritorio
Windows, Linux o macOS. Recepción, inventario, órdenes y facturación con la velocidad de un programa instalado, no de una pestaña del navegador.
TallerIT no se abre en el navegador. Se instala en el escritorio, guarda la información del taller en un solo lugar —protegida— y acompaña al técnico desde Android o iPhone. El núcleo es el mismo para un taller independiente o para una operación grande: en el instalador se activan los módulos que el negocio usa hoy.
Windows, Linux o macOS. Recepción, inventario, órdenes y facturación con la velocidad de un programa instalado, no de una pestaña del navegador.
La información del taller queda en un solo sitio, protegida. Cada persona entra con su usuario y ve lo que le toca: recepción, inventario o cobro. No son listas distintas: si se abre una orden o sale un repuesto, todos los puestos lo ven al momento. Queda registro de lo que importa.
Android e iPhone para ver órdenes, stock y alertas. El técnico avanza el trabajo; el dueño supervisa sin estar en la oficina.
El mismo producto sirve a un local con dos computadores o a un taller con muchos puestos. Lo que cambia es qué plugins se encienden, cuántos usuarios hay y cómo se organizan los roles. Varias sucursales se activan cuando el negocio las tenga; no hace falta otro software.
Pocos PCs, dueño en el mostrador, inventario y caja en el mismo flujo. Se instala el núcleo operativo y se dejan apagados los módulos que aún no usa.
Varios puestos, más técnicos y un almacén que no puede fallar. Se activan inventario avanzado, roles y reportes; el menú solo muestra lo contratado.
Muchos usuarios concurrentes, supervisión desde el teléfono y, más adelante, sucursales. El núcleo no se reescribe: se encienden plugins y se ajusta la capacidad.
Computador del taller · recepción, caja e inventario
Celular · lo que usa el mecánico y el supervisor
Pedro · técnico
Historial por placa, VIN y dueño. Búsqueda inmediata en el mostrador.
Diagnóstico, técnico, estados y cierre. El corazón operativo del taller.
Entradas, salidas, mínimo y compras básicas. El stock deja de ser un misterio.
Servicio + repuestos, cobro y cuentas por cobrar, con números que cuadran.
Postventa registrada. El cliente ve seriedad; el taller no pierde el rastro.
El dueño ve el día: servicios, caja, alertas de stock y órdenes atrasadas.
El cliente del taller percibe un mostrador con sistema, no un cuaderno y un chat.
OT, stock y caja en el mismo flujo. Menos piezas perdidas y menos retrabajo.
Independiente, operación media o grande: mismos núcleo y datos. Cambia el perfil, no el producto.
Nómina, CRM, WhatsApp y sucursales se encienden después. No hay que migrar a otro software.
Cómo trabaja hoy: puestos, técnicos, almacén y caja. De ahí sale el perfil de instalación.
En el instalador se eligen módulos. El computador y el servidor central quedan a la medida del taller.
El equipo opera OT, stock y factura en días, no en meses de teoría.
Ajustes, reportes y, cuando toque, módulos de las siguientes versiones.